Stanley Jordan
El toque mágico...
Este guitarrista dio vuelta la guitarra de jazz con su particular y personal técnica de tap con ocho dedos. En su paso por Buenos Aires Jordan nos habló de su técnica, sobre su proceso creativo, sobre la enseñanza, y sobre su particular forma de ver la música.

En mi nuevo disco “Duets” toco junto al guitarrista Kevin Eubanks. Nos conocemos desde hace mucho tiempo, compartimos la misma escena musical en New York, pero nunca habíamos tocado juntos. A pesar de ello, siempre creí que existían muchas similitudes entre nosotros, tanto a nivel técnico como a nivel intelectual. En 2010, durante un festival, tuve la chance de sentarme con él, y fue así como planeamos hacer algunos shows en conjunto. Los shows salieron tan bien, que el próximo paso fue la grabación del disco. Una de las razones por las que me gusta tocar solo, es que simplemente puedo dejarme llevar por la música, sin preocuparme por lograr una sincronía con otra gente. Y cuando toco con Kevin sucede lo mismo. Toco lo que quiero, y mágicamente encaja con lo que él está haciendo. En “Duets” hay muchos tracks que fueron completamente improvisados en el estudio, grabados de una toma. Eso mismo sucedía en los shows, Nunca ensayamos, simplemente tocamos de forma espontánea.
PASOS GIGANTES
Mi proceso creativo trata de no encerrarse en un sólo enfoque. A veces sólo tengo el título y pienso: “…es un buen título. Algún día tendría que armar un tema con ese nombre”. Otras veces tengo un pedazo de melodía que comienza a crecer como una flor. También puedo tararear algo en mi grabador. Por ejemplo “Friends” (2011), mi disco anterior, ya estaba casi terminado pero sabía que necesitaba una composición más, algo más progresivo con caños, en el estilo de Art Blakey. Viajando en avión de Arizona a New York, había dejado mi guitarra en el portaequipaje, y no quería buscarla y ponerme los auriculares. Así que tomé un papel y escribí lo que escuchaba en mi cabeza. El proceso siempre es distinto. En cuanto a los arreglos, siempre depende de la canción. Por ejemplo, hay una pieza de Mozart que grabé en mi disco “State of Nature” (2008). El “Piano Concerto Nº 21“ fue escrito para piano y orquesta, y obviamente, lo que yo hice fue reducir todo a su parte escencial. Para mis temas, tanto la composición como el arreglo van de la mano. Cuando tengo la idea para una parte, ya sé cómo va a sonar, no sólo la melodía sino también la armonía. Muchas veces, cuando compongo algo también tengo en mente quién lo va a tocar. Siempre digo que una de las grandes cosas de Duke Ellington es que él sabía quién iba a tocar su música, y la escribía con esos músicos en mente. Otras veces es mucho más abstracto. Puedo estar experimentando con una escala o con voicings de acordes, o tener una idea armónica. Es como cuando aprendés una nueva palabra, la tenés que aplicar a una oración. Con la música es lo mismo, es parte de mis estudios musicales.
EL SONIDO DEL SILENCIO
Lo primero que toqué fue música clásica. Cuando era chico empecé tocando piano. Escuchaba música de rock pero no intentaba tocarla. A los 10 años recuerdo que escuchaba jazz en la radio, y lo que me maravilló era que combinaba mis elementos favoritos de lo clásico y del rock o del blues. Si pensás en el jazz en términos históricos, los primeros que lo tocaron en EE.UU. eran músicos afroamericanos que venían del blues, pero que habían tomado clases de música, que en aquella época era de música clásica. Fue así como juntaron ambos estilos, creando la música de jazz. En los 70’s escuchaba a George Benson, a Herbie Kancock, a Stanley Turrentine, a Freddie Hubbard, e inclusive los ví en vivo en un festival. Era gente que no sólo trataba de encontrar nuevas formas de frasear en la improvisación, sino que eran innovadores y creativos en su música. Eso fue lo que más me atrajo del jazz. Cuando mis padres tuvieron que vender el piano y comencé a tocar la guitarra, fue que dejé lo clásico y me metí en el jazz y el blues.
En lo que se refiere a mi técnica con ochos dedos, un buen consejo es que traten de tocar piano, porque es muy similar a mi Touch Technique. De hecho, yo saqué esta técnica después haber tocado piano cuando era chico. Aunque no logren tocar muy bien, el piano ayuda a la coordinación de ambas manos. Hay un libro llamado “El pianista virtuoso” de C.L. Hanon, con ejercicios que se pueden adaptar a mi técnica en la guitarra.
IMPRESIONES
Para tocar con mi técnica, ayuda tener un instrumento muy preciso, como para tener las cuerdas bien bajas, cerca del diapasón. La trastera tiene que ser lo más plana posible. Si el radio es muy curvo, como sucede por ejemplo en una Stratocaster, puede generar un problema al momento de estirar las cuerdas. También ayuda tener pickups muy poderosos, muy cerca de las cuerdas. Hay algo que aprendí de Paul Edwards, que trabajaba con Emmett Chapman, creador del Chapman Stick. Él me dijo que las piezas polares (imanes) tienen que estar al ras del pickup, como para que pueda estar lo más cerca posible de las cuerdas. Yo vengo usando una guitarra Vigier Arpege (Francia) con diapasón plano desde el ’88, con cuerdas .009. Antes usaba una Travis Bean con mango de aluminio. De hecho, algunas veces todavía la uso.
Usualmente no uso afinación estándar. Yo afino en cuartas, así que la primera y la segunda son F y C. Muchos llaman a esta afinación “P4”. De hecho, cuando me dieron mi primera guitarra, yo tenía un libro donde decía cómo afinarla: 6ª con 5ª, 5ª con 4ª, etc. Como era muy vago, llegué a la mitad del libro y lo dejé, afinando sin querer todo en cuartas. La cosa es que cuando hacía los acordes que estaban en el libro, sonaban muy mal y yo no sabía porqué (risas). Tenía sólo once años y poco paciencia. La cosa es que cuando finalmente me dí cuenta de mi error dije: ¿por qué afinar de esa forma? No era muy lógico, pero bueno. Creo que yo pensaba en una forma más simétrica, más matemática.
Años más tarde, cuando me puse a explorar el mango de la guitarra con escalas y acordes, pensé que todo iba a ser más sencillo usando esta afinación en cuartas. Cuando hablo con otros guitarristas, me doy cuenta que ven la ventaja de esta afinación, pero que no se animan a cambiar porque han invertido mucho tiempo con la afinación estándar. Siempre se puede volver atrás, pero una vez que lograste el cambio, todo es tan lógico y sencillo que no querés cambiar más.
EXPEDICIÓN Y RETORNO
El “sistema cromático” es un nombre que se me ocurrió, usando los números 0 al 11 para nombrar notas e intervalos. No soy la primera persona que pensó en esto, pero cuando se me ocurrió, no sabía de nadie más que lo usara. La coincidencia fue que yo estudié música en la Universidad de Princeton. Allí enseñaba el compositor Milton Babbitt, que había estado usando este mismo sistema desde los 60’s. Así que pude estudiar con él y profundizar mi concepto. La ventaja número uno, es que simplifica notas e intervalos. Por ejemplo, no tenés que pensar en G# o Ab. En este sistema, ambos son 8. Si establezco que C es 0, C# o Db es 1. También el intervalo de 4# o 5b, en el “sistema cromático” es 6. La octava tiene doce semitonos, y el seis está justo en el medio. Es todo muy lógico ¿no?
En este sistema usás la Escala Cromática en vez de la Escala Mayor para medir los intervalos. También, comienza con 0 en vez de con 1. Nosotros empezamos con uno cuando contamos, pero con cero cuando hacemos una medición. Y en los intervalos, lo que hacemos en realidad es medir distancias. Un acorde mayor séptima sería 0, 4, 7, 11. Uno menor séptima sería 0, 3, 7, 10. La Escala Tonal es otro ejemplo. Están los números pares e impares. El acorde disminuído: 0, 3, 6, 9. También, si tenés un acorde que es difícil de nombrar, como podría ser uno con C, Db, F#, G, que sería un Do séptima con novena bemol con oncena aumentada, sin tercera ni séptima (risas). ¿Por qué hablar de una séptima o de una tercera que no están, que no son relevantes al acorde? Es como pedir un sandwich de jamón y queso, pero sin el queso (risas). Volviendo al tema, en el “sistema cromático” sería 0, 1, 6, 7.
VOLANDO A CASA
¿Qué es el StanleyLand Music Camp? A finales de agosto voy a hacer mi primer Music Camp en el Full Moon Resort, cerca de Woodstock, New York. Serán cinco días donde los estudiantes van a poder aprender no sólo conmigo, sino también con profesores de diferentes instrumentos y estilos. Vamos a ofrecer a los estudiantes hacer un salto cuantitativo en su formación, compartiendo con ellos información que seguramente cambiará sus vidas. Se puede estudiar música de forma divertiva pero a la vez eficiente. Si no la estás pasando bien, es que hay algo que no estás haciendo bien. Me acuerdo que una vez, alguien vino y para impresionarme me dijo que practicaba guitarra ¡…hasta que le sangraban los dedos! Yo le dije que eso lo iba a perjudicar, y hasta acortar su carrera. Le dije que si lograba bajar las revoluciones, era muy probable que aprendiese más rápido. Todos seguramente recordamos etapas donde hacíamos las cosas más dificultosas, porque creíamos que era mejor para nuestro aprendizaje. Y en realidad no es así, sino todo lo opuesto. Creo que no es necesario estudiar para ser un guitarrista de jazz, pero definitivamente ayuda. Yo tuve la suerte de asistir a una Universidad, pero las cosas no funcionan igual para toda la gente. Mi héroe en la música fue B.B. King, y él nunca estudió de modo formal. Lo maravilloso de la música es que te podés acercar a ella de muchas formas y hacer lo que quieras. La música es grande como el universo. De hecho, el universo es música. Para mí, el estudio funcionó porque yo amo la teoría. Amo cuando la música es compleja en cuanto a capas y texturas. Y el estudio formal me ayudó a poder componer de esta forma. También, desde el punto de vista de la producción, me ayudó a poner en práctica lo que tengo en mi cabeza. En general, yo aliento a los músicos a que estudien, porque siento que en estos días no existe suficiente incentivo en cuanto al estudio formal de la música. El mundo de la música bajó mucho su nivel, y sólo recibe promoción lo que es simple. Amo la música pop, voy a bailar, pero a veces me aburro. Quisiera escuchar armonías más interesantes. Tomar algo de lo que estudié como Bartok o Stravinsky, e incorporarlo a la música Dance. ¡Eso sería interesante!