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Miguel Ramírez
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Masterclass

Guthrie Govan

Como era de esperarse, este guitarrista se llevó todos los aplausos en la masterclass que dictó a comienzos del mes de junio en Acatraz, donde este gran músico interpretó sus temas, mostrando una técnica impecable y una gran versatilidad.

Por Miguel Ramírez · Fotos: Federico Echeverría

Guthrie Govan

Guthrie Govan habló en su masterclass, con un excelente sentido del humor, cómo llegar a desarrollarse como músico, de sus inicios, y sobre los guitarristas que influyeron en su trayectoria. Contó que su papá no era un buen guitarrista, pero “…tener 3 años y ver a tu papá agarrar la guitarra y tocar una canción, es un momento que te cambia la vida. En casa -dijo Govanmi papá me enseñó seis acordes. No había dinero para pagar un profesor. No había Internet, pero había una colección de vinilos”. Todo esto dejó en claro que para él, desarrollar el oído ha sido esencial para su carrera como músico.

Dentro de sus influencias, Govan contó que escucha muchas cosas constantemente. Podía tener una respuesta para este día, pero posiblemente al otro día podría cambiarla o hablar de otra de sus influencias. “Uno de esos guitarristas es Jimi Hendrix”. Y agregó: “…además de ser todo un rockstar, prender fuego a guitarras era algo admirable. También todo lo que lograba hacer en sus rítmicas era musicalmente increíble”. Como ejemplo, Govan explicó cómo sonaría un acorde de Mi paseándose por el mástil, tocando frases al mejor estilo Hendrix, eligiendo un sonido similar y una interpretación bien característica de ese estilo. Luego mencionó a Frank Zappa, explicando cómo hacía que todo se complementara con la banda. “Escuchar un solo de 15 minutos en una base con un mismo acorde, y ver que no se repetían las ideas y cómo contaba una historia, es algo de admirar”. Feeling y virtuosismo son una una mezcla perfecta para este gran guitarrista. Muchas preguntas de la audiencia fueron abordadas con respecto a su selección de notas en un solo, desde tocar mil notas por segundo a tocar de una manera más expresiva. “La velocidad es un tema importante. En ocasiones estamos maldecidos por la testosterona, y cuando vemos una guitarra, pensamos que es una especie de arma. Así es como entrenás para ser más y más rápido. Esto se puede convertir en una secuencia medio Rocky, pensando en ser el más rápido de todos (risas)”. Efectivamente, todos rieron con este comentario, lo que dejó en claro que quizá había en eso algo de cierto.

Guthrie Govan explicó que la velocidad puede ser una fuerza para bien, y que hay que saber cómo canalizarla. “La velocidad nunca debería ser el objetivo. Cuando practiquen cada nota, ésta debe sonar perfectamente bien, que esté a tiempo y que les quede cómodo en la mano. Entre más relajado estés, mas rápido vas a poder tocar. Si te dejás llevar por la velocidad, empezás a desarrollar imperfecciones por tu técnica que no las notás, porque todo está a mil kilometros por hora. Pero cuando tocás más despacio dices: ¡soy malísimo!, y es porque practicaste mil veces esos pequeños errores”.

Sobre desarrollar el oído, Govan dijo lo siguiente: “Es divertido poder encontrar todo el material en YouTube y saber que alguien te facilita el trabajo. Pero no es lo mismo si desarrollás tu oído y podés encontrar las respuestas vos mismo. Mientras más entrenes lo que podés escuchar a diario y llevarlo al instrumento, más fácil será cuando quieras tocar lo que está dentro de tu cabeza y llevarlo al instrumento”. Ésto, para Guthrie Govan, parece ser el secreto de sus improvisaciones. Trabajando para revistas hizo transcripciones de muchos guitarristas. Casi cualquier cosa que fuera imposible, se la daban a él. “Lo de las transcripciones comenzó cuando estaba intentando vivir de la música, y eso fue una de las cosas que me pregunté. ¿Soy bueno para sacar cosas de oído y transcribirlas? Esto sería un trabajo que no se haría tan difícil para mí. Fue una de las razones por las que entré a trabajar allí”. Luego, de una manera magistral, el guitarrista habló de los diferentes vibratos en distintos instrumentos, haciendo ejemplos con su guitarra. Contó que no sólo lo ayudó transcribir a otros guitarristas, sino también a otros instrumentos; transcribir acordes de piano, o melodías de violín, o algún otro instrumento. Cuando se habló de improvisación, Govan destacó la importancia de la conexión con el instrumento. “Hay guitarristas que cuando hablás de improvisación, se ubican en la tónica, empiezan a buscar su escala, a utilizar sus frases ya armadas y van tocando una y otras vez esas frases. Pero llega un momento en donde esto se vuelve repetitivo y aburrido. Sin embargo, si practican cantar las notas que van tocando, les va ayudar un montón a mejorar el fraseo, y así poder contar una historia. Eso te hace ser un poco más responsable de las notas que tocás. Uno es lo que come, y lo mismo sucede con la imaginación. La música que sale de tí es un producto de la música que entra en tí. Si siempre sale lo mismo, es por que siempre está entrando lo mismo”. Hacia el final, Govan destacó que: “si sos realmente honesto contigo mismo, vas a ir encontrando un equilibrio para saber si necesitás prestarle más atención a tu técnica o a la música que estás haciendo en ese momento”. En resumen este gran guitarrista nos enseñó la importancia de ser consciente de lo que uno está tocando, y esto hará que sonemos mejor y más musicales.

Cuando quiero escribir algo, hago un demo. Toco todas las partes de guitarra, toco los bajos y programo las baterías. Trabajo en Logic. Por ejemplo, para “Erotic Cakes” programé todo con anterioridad. En el caso de The Aristocrats trabajamos de la misma forma. Vivimos en diferentes lugares. Yo vivo en Londres, Marco (Minnemann) vive en California y Bryan (Beller) vive en Tennessee. Entonces, agendamos para vernos en una sala de ensayo, y fue el único método que funcionó para nosotros. La idea era que cada uno escribiera canciones completas, y nos enviamos las grabaciones de cada uno. Cada quien memorizaba su parte, y la próxima vez que tocamos esas canciones fue en el estudio, porque habíamos aprendido las canciones y confiábamos en la química que existe entre nosotros. Nos producíamos entre nosotros. El que escribía la canción la conducía. Todos la revisábamos, chequeábamos que pudiéramos tocar las partes difíciles, y se definían las secciones que podrían ser extendidas o más tranquilas. Quizás cambiar el tempo, porque a veces, cuando tocás con músicos, el tempo del demo quizás no funciona. Todos esos pequeños detalles los discutíamos en estudio.

Para mí, la creación es una cosa bastante abstracta. Creo que funciona mejor cuando no la estoy analizando, cuando no estoy totalmente consciente. Es cuestión de mantener la mente abierta en caso de que una idea venga flotando hacia vos, para darle a todas las ideas una oportunidad. Creo que se puede dejar entrar cualquier idea en la cabeza, y luego descartar parte de ella. Siempre estoy escuchando música en mi cabeza. No puedo evitarlo, siempre esta ahí. Es un proceso de sintonizar y encontrar algo en tu cabeza que se destaque. Ésa es la parte interesante, encontrar algo sobre lo que puedas construir y desarrollarlo. Hasta ahí llega la parte divertida. El resto es trabajo duro, convertir esta idea que tenés en una canción completa.

Es bueno aprender la teoría, es bueno saberla. Absorberla hasta que se vuelva parte de cómo te sentís hacia la música. Entonces no tenés que pensar en ella conscientemente. Estar pensando en la teoría constantemente te hace ser más lento. Es cuestión de confiar más en lo que aprendiste en la música y en la vida. Yo escucho muchos tipos de música. No trato de enfocarme en un solo tipo de música. Algunos me han descubierto por Steven Wilson, y piensan que soy un guitarrista de rock progresivo. Los que me han descubierto por Hans Zimmer piensan que soy un guitarrista que toca música clásica en la guitarra eléctrica. Los que me descubrieron por “Erotic Cakes” dicen que soy un guitarrista que toca muchas notas (risas). Y yo disfruto de todos ellos. Es bueno explorar diferentes cosas, y todo el tiempo vienen a vos un nuevo trabajo o grabaciones de diferentes estilos que podés aprender.

Tengo un ejemplo. Yo toqué en la India 3 o 4 años, y el concepto allí de cómo sobresalir en la música es ligeramente diferente. No les preocupa la armonía. La música tradicional india está basada en un acorde, pero la conciencia de la rítmica es increíble. Esos chicos crecen con eso; pueden sentir esas ideas rítmicas tan sofisticadas. Así que me encanta ir a la India, y que me recuerden que no sé nada.

Soy un mal ejemplo. No tengo una rutina de estudio, y nunca la he tenido. Para mí, la música es diversión. Es explorar. Nunca ví la música como hacer 50 flexiones. Nunca fue ésa la mentalidad. A algunos guitarristas les gusta eso. Por ejemplo, John Petrucci o Steve Morse lo hacen de esa manera, pero eso se adapta a su personalidad. Para mí tiene que sentirse todo el tiempo como un juego. Como comencé de tan joven, creo que eso fue una ventaja, porque encontrás una forma natural de tocar. Buscás la forma más fácil de hacer las cosas, y tratás de hacerte creer que podés hacerlo.

De joven, con la testosterona a mil y especialmente los hombres, nos convertimos en idiotas sobre cómo acercarnos al instrumento. Dejamos que se convierta en un deporte. Te volvés más competitivo. Eso a veces puede ser una buena motivación, pero a veces puede enviarte en la dirección equivocada. Hay diferentes maneras de usar la técnica. Lo que escucho de Allan Holdsworth es que no suena como un tipo siendo competitivo. Lo que trato de decir es que la técnica no es buena ni mala. Es sólo que debemos saber si es algo que necesitás para transmitir la idea de música que está en tu cabeza.

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